La cirugía protésica de cadera y rodilla ha supuesto el mayor avance de la cirugía ortopédica moderna. Cientos de miles de pacientes han podido recuperar su calidad de vida tras someterse a cirugías de sustitución articular despues de haber padecido años de dolor e incapacidad.

Sin embargo, ni la técnica quirúrgica más sencilla y exitosa tiene un 100% de buenos resultados. Tampoco la cirugía protésica de cadera y rodilla. Un pequeño porcentaje de pacientes puede sufrir alguna complicación tras este tipo de intervenciones. Entre las más graves y complejas de tratar se encuentran la infección periprotésica y el aflojamiento de los implantes, de sobra conocidas por la gran difusión mediática tras la intervención realizada al rey Don Juan Carlos.

Ambas tienen una incidencia menor del 2%, lo cual quiere decir que más del 98% de los implantes de cadera y rodilla evolucionaran sin complicaciones mayores tras la cirugía. Sin embargo cuando una prótesis de cadera o rodilla se afloja o se infecta (lo que entre las personas profanas se conoce como “rechazar la prótesis”) la única opción es repetir la sustitución articular.

La mayor parte de los pacientes que sufren este tipo de complicaciones experimentan una gran frustración. Evidentemente nadie se opera para empeorar, pero es imprescindible comprender en estas situaciones que las complicaciones son independientes del cirujano y del entorno, que en la mayor parte de los casos se deben a factores incontrolables y que por tanto hay que asumirlas como consustanciales a cualquier intervención quirúrgica.

A día de hoy, y especialmente tras las complicaciones sufridas por el rey Don Juan Carlos en sus diferentes cirugías protésicas de cadera y rodilla, muchos pacientes experimentan dudas sobre sus futura intervención de sustitución articular. Sin embargo, a pesar de las lógicas dudas que estas situaciones tan mediáticas desencadenan, la cirugía de reemplazo articular continua siendo una de las más exitosas de la cirugía ortopédica actual.