En el imparable avance de la cirugía ortopédica en las últimas décadas hemos superado mitos y roto barreras antes consideradas como infranqueables.

Hemos sido capaces de sustituir articulaciones destruidas logrando una funcionalidad indistinguible de la original, introducir cámaras de televisión en articulaciones tan pequeñas como la muñeca o regenerar hueso y cartílago con células del propio paciente.

Sin embargo y a pesar del camino recorrido queda mucho por descubrir. Todavía hay infinidad de patologías y procesos que no tienen curación o ésta es parcial en el mejor de los casos. Por ejemplo muchos pacientes sufren procesos degenerativos de sus articulaciones sin más causa que la herencia genética para los que los tratamientos hasta ahora utilizados son solamente paliativos.

La artrosis de la mano es uno de los procesos degenerativos mas extendidos entre la especie humana. Entre las mas frecuentes cabe destacar la de la base del pulgar o rizartrosis o la de las articulaciones entre falanges o interfalangicas. Al tratarse, sobre todo la primera, de una estructura filogenéticamente reciente en la evolución del ser humano (el movimiento de oposición del pulgar nos distingue de los primates) no está completamente perfeccionada y por tanto se desgasta antes. Se trata de una patología muy limitante para el paciente que la sufre, ya que produce una importante discapacidad por el dolor y la pérdida de fuerza que origina.

Afortunadamente en lo últimos años se han desarrollado también miniprótesis de mano similares a las que ponemos en cadera o rodilla, pero de materiales infinitamente mas ligeros como el PIC o el carbón pirolítico. Evidentemente no tienen el desarrollo ni el grado de perfeccionamiento que sus hermanas de articulaciones mayores, pero con los años posiblemente alcanzarán supervivencias y resultados funcionales comparables.

Es difícil saber hasta donde puede evolucionar la cirugía ortopédica. Posiblemente llegará un momento en el que gracias a terapias celulares de ingeniería genética curemos las articulaciones antes de que se degraden. Hasta que ese momento llegue las manos del cirujano ortopédico, la innovación y la tecnología puesta a su servicio seguirán siendo nuestra mejor alternativa.